Mens sana in corpore sano

El desempleo es uno de los problemas que la población percibe más cercano, para el 79,8% es el principal problema según el Barómetro del C.I.S. en diciembre de 2015. La tasa de paro en Andalucía, en la última encuesta de población activa publicada, se sitúa en el 31,73%.

Con unos 4 millones de personas desempleadas en España, una de cada cinco personas en edad y voluntad de trabajar no puede hacerlo. Uno de los aspectos a los que menos atención se le presta en el área de las políticas activas de empleo es la vigilancia de la salud del colectivo de los desempleados.

Las repercusiones personales, familiares y sociales que ocasiona el desempleo son conocidas desde la década de los años 80. A primera vista, el desempleo solo afecta de manera economica a la persona desempleada y se convierte en una situación de dificultad para las unidades familiares que lo padecen o un factor perjudicial para la economía y la sociedad, pero el problema del desempleo va más allá de lo económico, no tener trabajo daña la salud de las personas. Diversas investigaciones científicas han mostrado cómo la salud de los desempleados es peor a la de quienes trabajan. Los parados mueren antes, enferman más, tienen más problemas psicológicos, sus estilos de vida son más perjudiciales y su calidad de vida es peor.

El impacto social del desempleo es un problema sanitario que puede calificarse de primera magnitud por los efectos que está teniendo en la población y por la cantidad de personas afectadas.

Los problemas de salud de los desempleados se pueden dividir en dos apartados diferenciados:

  1. A nivel mental. Las consecuencias para la salud van desde la inestabilidad emocional hasta la aparición de distintas fases psicológicas relacionadas con la prolongación de la duración del desempleo. El desempleo influye en tres planos: trae consigo una perdida de seguridad material; limita los contactos sociales de los desempleados; y afecta de manera importante la salud mental, ocasionando aburrimiento, perdida de autoestima, culpabilidad y vergüenza, ansiedad, miedos, cólera, actitudes defensivas, depresión y puede incluso llevar al abuso de alcohol o drogas y al suicidio. Entre los efectos psicológicos más frecuentes provocados por el desempleo destacan: el aumento de sintomatología depresiva, los sentimientos de inseguridad y de fracaso, la pérdida de autoestima y el deterioro de las relaciones familiares y sociales.
  1. A nivel físico. Los efectos del desempleo en la salud también se pueden observar en trastornos fisiológicos como la obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, envejecimiento acelerado, insomnio, problemas de digestión, etc. El desempleo afecta directamente al estilo de vida y a la alimentación. La disminución de la capacidad adquisitiva produce un aumento del consumo de alimentos precocinados, comida rápida, snacks, bollería industrial… y el abandono de productos frescos, verduras, hortalizas carne y pescado por su mayor coste. Cuando esa persona pierde su empleo y pasa por un largo período de desempleo se encuentra con que tiene muchas horas por delante con las que no sabe qué hacer, se produce el sedentarismo y el consumo de productos poco saludables.

Por todo ello, a las personas que siguen procesos de orientación conmigo escuchan con extrañeza mis dos primeras pautas a seguir en su inicio de búsqueda de empleo:

  • Haz ejercicio, (no es necesario que entrenes como un deportista profesional), sube escaleras, camina, lleva las bolsas de la compra, corre por el parque… es importante que te canses y que sudes.
  • Ve a tu médico y hazte un análisis de sangre.

Ejercicio para:

  1. Sentirte mejor emocionalmente
  2. Mejorar el estado de ánimo
  3. Tener confianza
  4. Mejorar tu carácter
  5. Reducir la ansiedad
  6. Mejorar la concentración

El motivo de todos estos los beneficios al hacer ejercicio es que tu cuerpo segrega, entre otras sustancias, unas hormonas llamadas endorfinas, (las hormonas de la felicidad) que son responsables de los estados de calma, alegría o la sensación de enamoramiento, también producen un efecto calmante del dolor y tienen la capacidad de actuar en el cerebro para disminuir la ansiedad y aumentar la sensación de bienestar.

Ve a tu médico y que te haga un chequeo. Comprueba tus niveles de colesterol, azúcar… tu tensión arterial y trata de mejorar tu alimentación, (seguramente el médico te de la famosa pirámide alimenticia).

  • Abusa de hortalizas, frutas y verduras de temporada
  • Come variado
  • Cocina tus platos y evita comprar alimentos precocinados.

Una vez hayas cumplido estos dos pasos estarás más cerca de encontrar tu empleo, te sentirás mejor físicamente y mentalmente y podrás afrontar con garantías tu proceso de búsqueda de empleo.

 

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