¿Qué imagen vendes?

Hay una frase que dice “Necesitas toda una vida para crear tu reputación y tan solo 1 minuto para destruirla

¿Con esa imagen que vendes quieres que te compren?

Eso mismo ha sucedido esta semana en Linkedin y por desgracia me he visto envuelto en una agresión dialéctica amparada por la impunidad que otorga escribir barbaridades en Internet desde casa.  (pincha para ver la conversación)

Esto me da pie para hablar de la imagen que proyectamos, tanto en las redes sociales como en nuestro entorno.

En ocasiones no somos conscientes de lo expuestos que estamos. Las redes sociales, sobretodo, pero también un lugar público, nuestra actividad profesional o nuestra misma comunidad de vecinos puede convertirse en un escaparate de nuestras virtudes o defectos. De nosotros depende lo que queremos exponer.

En nuestra mano está sacarle partido a algo que irremediablemente va a suceder, vamos a dejar una impresión, (imprimir, marcar o dejar huella, como diría Andrés Pérez Ortega, uno de los mayores expertos en la materia), en el resto de personas que va a marcar un estado de opinión sobre nuestras acciones y por extensión sobre nosotros.

Si nos centramos en el ámbito profesional y la BÚSQUEDA ACTIVA DE EMPLEO, todo esto lo podemos exprimir PROYECTANDO la imagen de alguien interesad@ por tu profesión, que está al día, amable, colaborador, cercano, resolutivo, valioso, (aporta soluciones o información, tiene recursos…), comunicativo, en definitiva una imagen profesional, seria, responsable que transmita confianza y que nos haga ser valorados y posiblemente recomendados por las personas de nuestro entorno.

Todo esto enlaza con un post que escribí hace unos meses:

…Pompeya, la mujer del César, era amada por un joven patricio llamado Publio Clodio, él había visto en su cordialidad y amabilidad una respuesta a sus deseos. El joven impulsivo, con el fin de estar junto a ella se vistió de mujer en una fiesta en la que solo participaban mujeres. Como no podía ser de otra manera, fue descubierto y esto sirvió de pretexto a Julio César para repudiar a Pompeya, bajo el la excusa de haber sembrado dudas con su actuación. De ahí surge la conocida frase, “La mujer del César no solo debe ser honrada, también sino también parecerlo”… 

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