Reflexiones

Parte de mi planteamiento profesional queda registrado en este post a través de ciertas reflexiones.

Un coach es un facilitador del aprendizaje que acompaña al coachee en una búsqueda de aprender para generar nuevas respuestas para sus retos u objetivos.

El coachee debe asumir que el poder está en sus manos. En la mayoría de ocasiones nos encontramos con coachees que no confían en sus posibilidades o que simplemente se encuentran atenazados por el día a día. Hacerles conscientes del poder de sus acciones es primordial para un buen desarrollo del proceso de coaching.

La figura del coach se interesa por el modo particular de ser de las personas, no las valora, ni califica, ni juzga. Enfoca su estrategia desde lo ontológico y lo transformacional, (ayuda al cambio, pregunta, se interesa por el ¿qué quieres ser? Cuándo, dónde y como, se interesa por el futuro, por las expectativas.)

  Si cambiamos nuestra manera de observar nuestro alrededor, cambiaremos nuestra manera de actuar con lo que obtendremos resultados diferentes. Por eso el coach debe ayudar  a aprender a ser un observador diferente.

Entre las cualidades que un coach debe aportar a su trabajo está ser un profesional multifacético. De igual manera que el coaching participa de diferentes contenidos de otras disciplinas, el coach debe saber utilizar las diferentes herramientas que se ponen a su servicio, por eso el coach debe presentarse como un profesional polifacético con capacidad para motivar, potenciar y enriquecer el trabajo en equipo, capaz de generar confianza, ofrecer confidencialidad y respeto mutuo. En su trabajo, el coach investiga, busca pistas, explora bajo la capa más externa del coachee, haciendo aflorar aquellos elementos que permitan al coachee estar más cerca en su compromiso adquirido.

Las estrategias en los que se fundamenta el coaching son el aprendizaje y la responsabilidad, el incremento de las competencias propias generando una acción que nos permita salir de la zona de confort. El coach invita al movimiento, a la acción, de esa forma se genera la energía suficiente para modificar actitudes, pensamientos que nos instalan en una zona de confort, (falso confort diría yo), en la que ya lo tenemos todo realizado y no necesitamos esforzarnos. Pero el esfuerzo que realizamos al salir de nuestra zona de confort en la que está todo hecho genera experiencias, que producen aciertos y errores de los que aprendemos, en definitiva produce nuevo conocimiento.

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